Puedes tener el coche con el motor más moderno del mercado y usar la gasolina más barata de tu ciudad pero, al final del día, la pieza que más influye en el consumo de combustible es la que va entre el asiento y el volante: el conductor.
Adoptar técnicas de conducción eficiente no solo alarga la vida útil de tu motor, pastillas de freno y neumáticos, sino que puede reducir tu consumo mensual de gasolina o diésel entre un 15% y un 20%. Si gastas unos 150€ al mes en combustible, estamos hablando de un ahorro de casi 400€ al año solo cambiando un par de hábitos.
A continuación, te explicamos cómo reducir el consumo de tu coche con técnicas reales y probadas.
1. El arte de la anticipación y el freno motor
El mayor enemigo del ahorro de combustible es la conducción agresiva (acelerar para tener que frenar bruscamente unos metros después).
Cuando veas un semáforo en rojo a lo lejos, un ceda el paso o tráfico denso, levanta el pie del acelerador y deja que el coche ruede con la marcha metida. Esto se conoce como usar el freno motor. Lo que muchos conductores no saben es que, en los coches de inyección modernos (prácticamente todos los fabricados desde el año 2000), cuando dejas rodar el coche con una marcha engranada sin pisar el acelerador, el consumo de combustible es exactamente cero. El movimiento de las ruedas mantiene el motor girando.
Si por el contrario pones el coche en punto muerto (una práctica además de peligrosa, ineficiente), el motor tiene que inyectar combustible para no calarse (consumo al ralentí de unos 0.5 a 0.8 litros a la hora).
2. Las revoluciones correctas: ¿Cuándo cambiar de marcha?
Estirar las marchas es como tirar el dinero por el tubo de escape. Sin embargo, llevar el coche demasiado “ahogado” a muy bajas revoluciones también obliga al motor a inyectar más combustible para no detenerse, además de generar carbonilla perjudicial (especialmente en los motores diésel con filtro de partículas).
La regla de oro para cambiar de marcha y gastar menos diésel o gasolina es la siguiente:
- En motores Diésel: Cambia de marcha entre las 1.500 y las 2.000 rpm.
- En motores Gasolina: Cambia de marcha entre las 2.000 y las 2.500 rpm.
Arranca siempre en primera e inmediatamente cambia a segunda (en apenas 2 o 3 segundos o a los 6 metros recorridos). A partir de ahí, circula en las marchas más largas posibles siempre que el tráfico y las condiciones de la vía lo permitan.
3. El gran dilema: ¿Aire Acondicionado o Ventanillas Bajadas?
Llega el verano y surge la duda eterna. ¿Qué gasta más? ¿Poner el climatizador o bajar las ventanillas? La ciencia de la aerodinámica tiene una respuesta muy clara dependiendo de la velocidad a la que vayas.
- En ciudad (Menos de 60 km/h): Bajar las ventanillas gasta menos. A estas velocidades, la resistencia del aire que entra en el habitáculo no es lo suficientemente fuerte como para frenar el coche. El compresor del aire acondicionado sí supone un esfuerzo extra para el motor (entre 0.2 y 0.5 litros más a los 100km).
- En Autopista (Más de 80 km/h): Cierra las ventanillas y enciende el aire acondicionado. A altas velocidades, llevar las ventanillas abiertas rompe la aerodinámica del vehículo. El coche actúa como un paracaídas, obligando al motor a hacer un esfuerzo enorme para vencer la resistencia del viento, lo que dispara el consumo muy por encima de lo que gastaría el climatizador.
4. El control de crucero: Tu aliado, pero no siempre
El control de crucero es fantástico para autovías llanas y despejadas. Mantener una velocidad de crucero constante de 110 km/h o 120 km/h es la forma más eficiente de viajar largas distancias.
Sin embargo, debes desactivarlo en zonas de subidas y bajadas prolongadas (puertos de montaña). El sistema informático de control de crucero es “ciego”, solo quiere mantener la velocidad fijada a toda costa. Si detecta una cuesta arriba, pisará el acelerador a fondo (y en ocasiones reducirá de marcha bruscamente) para no perder ni un solo km/h, disparando el consumo.
En esas situaciones, es mucho más eficiente conducir tú mismo, permitiendo que el coche pierda un par de kilómetros por hora en la subida, para luego recuperarlos suavemente en la bajada usando la inercia.
Multiplica tu ahorro: Conducción eficiente + GasoliBot
De poco sirve realizar una conducción milimétricamente eficiente si, al llegar al momento de repostar, eliges la estación de servicio más cara de la autopista.
El ahorro definitivo es una fórmula de dos factores: Consumir menos litros (Conducción Eficiente) + Pagar menos por cada litro (GasoliBot).
Antes de salir de viaje o de camino al trabajo, usa GasoliBot en Telegram. Solo tienes que enviarle tu ubicación y el bot te dirá instantáneamente dónde está la gasolina más barata a tu alrededor, evitando que gastes el combustible ahorrado buscando dónde repostar. ¡Es totalmente gratis!